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Crisis y oportunidad

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A las crisis no hay que temerles, sino aprovecharlas…

¿Por qué se habla de oportunidad ante una crisis? Es una visión un tanto negadora de la realidad? ¿Es un falso optimismo para no ver el vaso medio vacío y confirmar que no hay salida? o ¿realmente se puede en cada crisis encontrar una oportunidad?

Una crisis es un estado temporal de desorganización, caracterizado por una incapacidad de la persona para manejar emocionalmente situaciones particulares, utilizando métodos acostumbrados para la solución de problemas que solían acercarlo al logro resultados esperados pero que hoy no funcionan. Todos los seres humanos en algún momento atravesamos por alguna crisis. Las crisis son parte del crecimiento y la evolución de cada ser.

Una persona que atraviesa por un estado de crisis se encuentra en una etapa vitalmente clave para continuar el curso de su vida. No importa qué tipo de crisis sea, la situación es emocionalmente significativa e implica un cambio radical en su existencia. En general, la primer respuesta a ellas es la resistencia. Algunas personas logran salir más airosas que otras de situaciones de crisis, logran salir fortalecidas de ellas, descubriendo nuevas cualidades y capacidades a las que convierten en herramientas para continuar con su vida.

En general son personas con características comunes: son flexibles, si bien pueden resistirse a los cambios no lo hacen con rigidez, se adaptan a las circunstancias, toman la situación de crisis como “momentánea”, entienden que está sucediendo “aquí y ahora”, no temen hablar del momento por el que están atravesando, es decir, pueden poner en palabras lo que acontece, esto permite que la preocupación circule y no se cristalice en su interior. Además, tienen un sexto sentido en su vida, el “sentido del humor” el cual permite reírse de uno mismo y de las circunstancias teniendo incluso un impacto positivo en el organismo habiéndose comprobado que los pensamientos agradables provocan un mejor ánimo y, en consecuencia, aumentan las defensas las cuales son necesarias para enfrentar y salir victorioso de cualquier situación de crisis personal.

En resumen, cada ser humano es diferente y para cada uno nada es tan grave ni tan profundo como su propia crisis. Quizás el punto de equilibrio esté en aprender a potenciarNOS, reinventarnos, aceptar lo nuevo, descubrir nuestras nuevas herramientas, aceptar que en nuestra evolución hay puntos de desequilibrio que son positivos porque nos ayudan a crecer.

Más allá de cuáles sean nuestras características debemos trabajar desde lo personal para rescatar lo bueno de cada situación y lograr plantar nuestra bandera de equilibrio emocional. Crisis, en fin, ¿qué persona no tuvo una?, ¿qué pareja no las tuvo?, ¿qué relación creció sin ellas?…Que las hay, las hay y si hay que pasar por ellas para crecer… lo mejor es capitalizarlas.

Y sí… aunque a veces duelan, son una “oportunidad”.

Autor: Psic. Daniela Mtz. Aguero



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