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¿Eres médium?

Médium es un término que se ha extendido a través de la doctrina espiritual.

Mucha gente ha oído hablar de él y también se ha sorprendido por una consulta espiritual en la que se reveló:

¡Eres un médium!

Sin embargo, es hora de desmitificar algo que durante mucho tiempo estuvo restringido al ámbito religioso.

Somos seres compuestos de energía y nos movemos más allá de la esfera física. Como espíritus que viven en el mundo terrenal, continuamos moviéndonos a través de la dimensión astral. Esta dimensión es el mundo de los espíritus desencarnados, es decir, sin carne.

Son mundos que se entrelazan en diferentes dimensiones.


Ser medium es tener el sexto sentido que nos permite recibir las sensaciones sutiles.

Todos somos médiums e interactuamos con los espíritus.

La mayoría de las personas tienden a ser mediums de manera intuitiva. Esto se debe a que todos estamos conectados energéticamente.

Podemos sentir la energía que emana de los entornos y las personas que nos rodean. Sentirse un poco mal cuando entramos en algún lugar o cuando alguien a quien amamos no se encuentra bien.

Percibir más allá de los cinco sentidos, esto es el poder «medium».

En el chamanismo se acordó que el médium es un intermediario entre el mundo físico y el espiritual (chaman), pudiendo transmitir comunicaciones de otros espíritus, entre otras manifestaciones espirituales.

Curación, clarividencia, clariaudiencia, pictografía, psicofonia e incorporación son algunas de las modalidades.


Un Medium se clasifica en dos categorías distintas:

  • Medium natural
  • Medium manifiesto

El medium natural tiene su sexto sentido como todos los demás sentidos y puede desarrollarlo de forma natural.

«Percibir más allá de los cinco sentidos».

Veamos algunos síntomas de los mediums:  El médium manifiesto es aquel que tiene una gran sensibilidad de ser medium y nació con este aparato parafisiológico apropiado para el intercambio y la comunicación. Es fácil capturar las emanaciones sutiles y si no desarrollas tu don, estás a merced de otras influencias.

  • Cambios repentinos de humor;
  • Ataques de pánico;
  • Somnambulismo;
  • Sentirse enfermo en lugares concurridos;
  • Zumbido en el oído sin diagnóstico;
  • Sensación de vértigo y abandono del cuerpo;
  • Despertar y no poder mover el cuerpo;
  • Bostezar demasiado;
  • Miedo exagerado a la oscuridad;
  • Sentirse bien en contacto con la naturaleza;
  • Sensación de frecuentes escalofríos en el cuerpo;
  • Siempre tenga dispositivos electrónicos rotos y rotos;
  • Romper los vasos con frecuencia;
  • Romper cadenas de pulseras y collares al usarlos sin tocarlos;
  • Cierre los ojos y vea imágenes de personas;
  • Sueña siempre con personas que han muerto;
  • Muchas pesadillas y dificultad para dormir.

Estos son algunos síntomas típicos, pero debemos aclarar que no podemos generalizar.


Una práctica para que te pongas en contacto con tu medium interno:

  • Cierra los ojos y pon tu atención en el medio ambiente;
  • Visualiza mentalmente este entorno en cada detalle;
  • Sienta]e la energía dominante en el lugar;
  • Visualiza la energía de la luz azul que rodea las paredes, el techo y el suelo;
  • Después de unos momentos intenta volver a sentir la energía del entorno y fíjate si estás más tranquilo.

¡Cuéntanos tu experiencia!

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