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Libera a tu «tóxico»

La verdadera liberación no consiste en abandonar las cosas materiales, sino en tomar la firme decisión de ser uno con la Fuente.

Para hacerlo debes trabajar las 24 horas del día, los siete días de la semana, los 365 días del año y minuto a minuto. Únicamente así te conviertes en un ser soberano y con el poder de cambiarlo todo.

«El mundo a tu alrededor puede arder en llamas, pero si te liberas de pensamientos tóxicos eres indestructible»

Deshazte de ideas negativas

No se trata de pensar “en positivo” ni de obligarse a ver las cosas con optimismo, sino de hacernos conscientes de lo que nos dice nuestro parloteo mental.

No podemos cambiar aquello que no vemos, por lo que la atención en este caso es muy importante.

Quizá descubramos algunos (o muchos) pensamientos que nos quitan energía, nos agotan, nos provocan miedo o preocupación y nos impiden buscar soluciones creativas y disfrutar del presente.

Cuando encuentres un pensamiento de este tipo no lo juzgues, simplemente obsérvalo, dale un espacio y date cuenta de cómo te hace sentir. Es posible que cuando lo hagas y te permitas sentir las emociones que acompañan a ese pensamiento sientas que se disuelve y se transforma.

La observación curiosa es el primer paso hacia el cambio.

Haz una lista de preocupaciones

A veces perdemos energía preocupándonos por posibles catástrofes que imaginamos amenazadoras a la vuelta de la esquina. Al final de la jornada de hoy proponemos un ejercicio que, aunque no resuelva todo, sí puede ayudarnos.

Permítete ir soltando las tensiones del cuerpo, respira e imagina que estas frente a nuestro escritorio u otro lugar de la casa. Toma un papel y un bolígrafo imaginarios y escribe, una a una, todas aquellas cosas que te preocupan, esa lista de temas pendientes y catástrofes potenciales que te roban tanta energía. Es importante no dejarse ninguna.

Una vez escritas, las leeremos de nuevo para nosotros. Luego, las pondremos en un cofre imaginario que está sobre nuestro escritorio y lo cerraremos con llave. Nuestro escrito se quedará ahí hasta el día siguiente. A continuación, nos levantaremos de la mesa y cerraremos la puerta tras de nosotros, dejando en el cofre y en esa habitación todo ese material mental lleno de preocupación y ansiedad.

Elimina la función de repetición

La mente tiende a recrear una y otra vez ciertos momentos, a menudo los más dolorosos. Un comportamiento completamente inútil porque lo único que consigue es traer al presente un sufrimiento del pasado.

La propuesta es darse cuenta de la cantidad de veces que hacemos esto. Cuando nos atrapemos a nosotros mismos en un bucle repetitivo puede ser útil observarlo y a continuación buscar anclas que nos devuelvan al momento presente. Busca algo que puedas ver, algo que puedas oler, algo que puedas tocar, algo que puedas degustar, un sonido que estés escuchando… y centra toda tu atención en ello.

Si incluyes esto en tu rutina diaria ni siquiera te darás cuenta de que los estás haciendo y te ayudarán a mantener tu espacio mental libre de hábitos y actitudes que te perjudican.

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