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¿Qué es el Despertar Espiritual?

¿Qué es el Despertar espiritual o Iluminación espiritual?

El despertar espiritual o la iluminación espiritual es la realización de nuestra verdadera naturaleza.
Una definición acertada sobre el despertar espiritual o la iluminación espiritual es difícil de precisar, porque son experiencias tan ricas y complejas que son innatamente difíciles de definir. Algunas definiciones son muy específicas y limitadas, como aquella que dice que:  «El despertar espiritual es la disolución completa de la propia identidad como un ser separado sin dejar rastros de la mente ´egóica´ restante», si nos fijamos bien, esto pone el despertar espiritual en un nivel muy alto y significaría que muy pocas personas calificarían como iluminadas; y por otro lado existen otras muy generalizadas y vagas, como decir que: « todos estamos iluminados» o que «solo existe conciencia despierta», es decir, si todos estuviéramos iluminados, ¿por qué siquiera quisiéramos hablar sobre esto?

Índice de contenido:

Combinando perspectivas sobre el despertar espiritual

Existe una definición que incluye ambas perspectivas. Esta definición reconoce que la diferencia radica en la cantidad de despertar espiritual o conciencia iluminada, que las personas experimentan (o que una persona experimenta) en momentos diferentes, pero aún afirmando que el potencial para la plena conciencia o para la iluminación es el mismo para todos.  Si toda la conciencia está hecha del mismo conocimiento y luz esenciales, y si todos tenemos el mismo potencial para la iluminación, entonces todas las expresiones de conciencia son igualmente válidas y valiosas. Todo el mundo es realmente un Buda o un ser iluminado, al menos en potencia. Entonces, definir el despertar espiritual de ambas maneras ahora tiene sentido, dependiendo de lo que estemos hablando: Uno puede usar la palabra iluminación para señalar el estado de auto-realización más allá del ego o para señalar el potencial innato para esta realización en todos nosotros.

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Iluminación o Despertar

En cuanto a diferenciar entre las palabras iluminación y despertar espiritual, señalaríamos que: «iluminación» implica un estado de realización más completo y constante, mientras que el «despertar espiritual» tiene más la cualidad activa de un verbo y por lo tanto sugiere un movimiento o cambio en la conciencia de una persona. Un despertar se puede definir como un aumento repentino en la cantidad total de conciencia que experimenta un individuo. Puede haber «pequeños despertares» y «mayores despertares». La conciencia no solo tiene un potencial ilimitado para la cantidad de entendimiento, sino que también tiene un potencial ilimitado para cambiar de cualquier manera y/o en cualquier momento. La conciencia puede, y algunas veces así lo hace, pasar de estados contraídos de miedo, enojo o dolor a estados expandidos de paz y alegría en un instante. Desafortunadamente, también puede cambiar en la dirección contraria. La conciencia no tiene un estado fijo.
 

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¿Qué pasa con el despertar espiritual que estamos experimentando ahora?

Tal como se define aquí, un despertar espiritual es una expansión repentina o un cambio en la conciencia, especialmente uno más dramático (no solemos referirnos a una realización menor como un despertar espiritual). Lo que realmente importa es lo que tu conciencia está haciendo en este momento. ¿Cómo está apareciendo o cambiando tu conciencia en este momento? ¿Te estás dando cuenta de tu esencia en este momento? ¿O estás contrayendo y limitando tu conciencia con pensamientos? ¿Te produce algún sentimiento leer estas palabras?
La iluminación y/o el despertar espiritual es un misterio profundo, y la mejor definición se puede encontrar en la experiencia real de tus propios cambios en la conciencia. Del mismo modo que es más nutritivo comer una manzana que leer sobre una, entonces puede ser más gratificante explorar los movimientos de tu propia conciencia que tratar de comprender estas cosas mentalmente. Si bien las definiciones de tales cosas pueden ser útiles, también puede ser beneficioso no tener demasiados conceptos, lo que podría interferir con tu experiencia real. Es bueno que el lenguaje no esté tan fijo o definido cuando se trata del desarrollo espiritual. Tal vez la mejor definición de la iluminación, no es en si, su definición, sino tu propia experiencia directa de la conciencia.
 

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¿Cuáles son las causas del despertar espiritual o la iluminación?

Considera el milagro de una flor. ¿Qué es lo que hace que una planta florezca?  Será acaso ¿la luz del sol? o quizá el ¿qué tenga mucha agua?, ¿un buen suelo? ¿o quizás todos estos factores juntos?. Será que  ¿hay realmente algo más sutil en la naturaleza de la flor misma que la hace florecer?, ¿es algo en el ADN de la planta?. ¿Eso significa que todo el proceso de evolución a lo largo de eones está involucrado?. ¿Qué otros factores pueden causar el florecimiento?. ¿La gravedad juega un papel?. ¿La temporada y la temperatura?. ¿La calidad de la luz? (Algunas plantas no florecerán bajo vidrio o luz artificial.) ¿Qué pasa con los animales que comen la fruta y la diseminan?. ¿O los pájaros o las abejas que polinizan la flor?. ¿La intención y la atención de un jardinero?. ¿La existencia del mundo de la forma es necesaria para que una planta florezca?. ¿Y qué hay de la conciencia?. ¿Existe una fuerza máxima que dirige la creación y el despliegue de todas las expresiones de la forma que están detrás de la aparición de una rosa o una margarita?
Cuando consideras todas estas influencias e incluso más que no se mencionaron o que ni siquiera se pueden conocer o imaginar, entonces realmente es un milagro cuando nace una flor. Es imposible decir qué causa que florezca con certeza o integridad. Sin embargo, es un acto de gracia divina increíble cuando todas estas influencias diversas, sutiles y burdas, se unen de la manera correcta para que un iris o un ave del paraíso abran sus pétalos únicos al cielo. Necesitamos una palabra vaga y poderosa como «gracia divina» para nombrar esta asombrosa interacción de fuerzas e inteligencia. Obviamente, reducirlo a una fórmula no se acerca a capturar o describir la gran riqueza de variables y fuerzas en juego. No existe una fórmula lo suficientemente compleja como para capturar todo el misterio de una flor abriendo sus pétalos …

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Pues bien, el despertar espiritual es una especie de florecimiento de la conciencia. Cuando la conciencia se expande y se abre a una nueva expresión, llamamos a eso un despertar espiritual. Y si bien hay tantos tipos de despertares, así como de flores, todos son igualmente misteriosos. ¿Qué es lo que hace que un niño comience a despertar a la naturaleza de las palabras y el lenguaje? ¿Qué causa el despertar de la sexualidad en un adolescente? ¿Cómo sabemos tan de repente que nos estamos enamorando? O incluso, ¿cómo explicamos el nacimiento del amor incondicional o divino?
Finalmente, ¿cuáles son las causas de los despertares espirituales más profundos, donde la conciencia repentinamente reconoce su naturaleza verdadera final? ¿Por qué ese tipo de floración aparece en una conciencia hoy y en otra mañana? Si la fórmula para una petunia simple es una interacción sumamente compleja de fuerzas terrenales, humanas e incluso cósmicas, entonces imagine cuán compleja es la fórmula para el desarrollo de la conciencia humana en la iluminación espiritual plena como la verdadera naturaleza de uno. La buena noticia es que no podemos y no necesitamos saber la totalidad de la fórmula involucrada para cultivar algunas petunias, y no podemos y no necesitamos saber la fórmula para la iluminación espiritual. Sin embargo, podemos sentir curiosidad por todos los factores involucrados e incluso jugar con ellos para ver qué efectos, en su caso, pueden tener en nuestra experiencia individual de desarrollo de la conciencia.
 

El Despertar Espiritual y las Prácticas Espirituales

A veces, lo misterioso e imprevisible de todo el proceso de despertar nos lleva a encogernos de hombros y decir que todo depende de la gracia de Dios (o del Gran Espíritu). Y, por supuesto, eso es verdad; y sin embargo, ¿eso significa que no hay lugar en este despliegue para nuestras propias acciones? ¿Hay un lugar para la práctica espiritual? ¿Qué hay de la meditación, la auto-investigación o el estudio de textos espirituales? ¿Y qué hay de las prácticas de devoción o de estar con un gran maestro o maestros? Fácilmente podemos desilusionarnos con alguna o todas estas actividades porque los resultados que producen son tan impredecibles y variados, y puede parecer más simple evitar por completo estos encuentros. Pregúntele a cualquier jardinero si funciona siempre para hacer crecer una planta regar, desmalezar y fertilizarla, o es que acaso ¿una planta a veces no florece sin importar cuán bien se la cuide?, pero entonces, ¿eso significa que nunca riegues ni fertilices tus plantas?
En otras ocasiones, podemos estar demasiado convencidos de que nuestra práctica espiritual y su investigación nos conducirá a los resultados deseados, a menudo porque pareció funcionar al menos una vez para nosotros o para alguien que conocemos. ¡El único problema de creer eso, es que las prácticas espirituales cada vez tienen diferentes resultados! Nunca habrá una meditación igual que otra, ni ninguna ceremonia, ni ningún temazcal, ni siquiera una terapia energética se sentirá igual dos veces. Entonces pensamos que tenemos la fórmula y que cada vez que nos sentamos a meditar o preguntamos: «¿Quién soy?» tendremos la misma experiencia de expansión o despertar nuevamente. Eso es como pensar que siempre tendrás una abundante cosecha de verduras cada vez que las plantas.

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Hay un camino intermedio entre negar la importancia o el papel de la práctica espiritual y tener expectativas poco realistas de que la auto-exploración, la meditación o la práctica devocional va a provocar, por sí misma, un despertar. Podemos experimentar y jugar con estos procesos, del mismo modo que un jardinero experimentará con diferentes fertilizantes o patrones de riego para ver qué sucede.
El florecimiento de la conciencia en tu propia existencia pues,  es tan único como cada flor, y finalmente todos estamos aquí para descubrir cómo nos va a suceder a cada uno de manera única esta vez.
¿Cómo está tu conciencia ahora? ¿Qué tan abierta es la flor de tu conciencia? ¿Todavía está brotando o ha florecido? Sea como sea, te deseamos que disfrutes del jardín de tu verdadera naturaleza, incluso cuando si tu despertar espiritual está floreciendo y/o cuando la iluminación espiritual te parezca muy lejana.
¡Bendiciones! … déjanos tus comentarios.

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