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Somos lo que damos

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Mereces lo que entregas, eres lo que das

No obtienes aquello que mereces, sino aquello por lo que trabajas. Tu mayor tesoro no es lo que almacenas, sino lo que das, eso es lo que te vuelve, porque la vida es espiral, tú siembras y a la vuelta del ciclo cosechas mucho más de lo que sembraste.

No obtenemos lo que merecemos, si no trabajamos por ello. 

Está muy bien trabajarte la motivación, para ponerte en marcha, muy bien trabajarte la autoestima y la confianza, para situarte a la altura de tus sueños, para desterrar tus límites y creerte capaz y merecedor de lo que sueñas. Y cuando ya hemos hecho todo esto, que puede ser más o menos sencillo, viene otra parte, ni más ni menos difícil que las anteriores, continuar avanzando. Y sí, no será un camino fácil, claro, si lo fuera no serían sueños, serían cosas que puedes hacer cualquier día y en cualquier momento. Aquí viene una de las pruebas para nuestra determinación, ¿Quieres alcanzar tus sueños a cualquier precio? ¿Cueste lo que cueste? ¿O sólo si están de rebajas? Si de verdad quieres alcanzar tu sueño te comprometes con ello, y comprometerse significa no abandonar, no rendirse, no darse por vencido, no desistir nunca, hacer todo lo que está en nuestras manos, todo lo que está a nuestro alcance para alcanzar nuestros sueños, cada día, instante a instante.

Descubriendo nuevos sueños

A medida que vamos alcanzando sueños vamos descubriendo nuevos sueños, es lo que tiene la vida, cambia, crece, evoluciona… Vamos creciendo, con cada sueño cumplido somos más grandes, más fuertes, más experimentados, más sabios, y ahora nuestros nuevos sueños están mucho más alto que los anteriores, y nosotros también. Leía una vez: «Pido a los dioses que mis enemigos sean bravos y fuertes, para no sentir remordimientos al derrotarlos«. Pues eso, que vas a derrotarlos es un hecho si estás comprometido con tus sueños, así que ya que vas a superarlos, pide que sean grandes, para crecer más después de ello. El fracaso consiste en no persistir, en desanimarse después de un error, en no levantarse después de caer. No es más grande quien triunfa sino quien no se desanima, ese seguirá avanzando un día más.



Sí, hay días que dudamos de nuestros sueños, que dudamos de nosotros, no pasa nada, es normal, no hay día sin noche, sol sin luna, la vida tiene ciclos, tiene subidas y bajadas. Es fácil estar seguro y sentirse fuerte cuando estás arriba, estar seguro de lo que quieres cuando estás abajo y sin fuerzas te ayudará a subir. Si tus sueños no te dan miedo es que no son suficientemente grandes. Recuerda entonces que no tienes fuerzas para rendirte, sólo para seguir adelante. El futuro no nos alcanza, no es algo que llega, es algo que construimos, que creamos, es algo que traemos al ahora. Olvídate del pasado, que no te lastre, no es más que la estela que dejaste al avanzar, sigue construyendo tu ahora, tu presente y tu futuro.

Recibes lo que siembras

Recibes aquello que siembras, aquello que creas, aquello que expresas, aquello que entregas, aquello que emites, y mereces todo lo que entregas. Aquello que das de ti te acerca a tu sueño, construye tu escalera hacia tu sueño y crea tu sueño. Tu sueño, al final, es la suma de todo aquello que diste de ti, y fíjate, mira por un momento todo lo que ya has avanzado, ¿bien? Sigue adelante, hazlo aún más grande. Todo saldrá bien, sigue avanzando… un paso más… uno más.

Autor: QuiroTao

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